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La música de la carpa

Ha sido una llamativa coincidencia la cercanía en el tiempo de la huelga y manifestaciones del 29M y la carpa de primavera del 30M. Alguien que no estuviese al tanto de la convocatoria universitaria podría pensar que l@s jóvenes seguían de manifestación y marcha. Y de marcha sí, sin duda. Porque l@s hemos visto recorrer la Cuesta de Beloso abajo (desde las 8.30 de la mañana) y arriba (a partir de ese momento, casi un día, es decir, 24 horas).

L@s jóvenes y sus músicas… Podemos pensar que tiene algo de premonitorio este estallido primaveral y la carpa también de primavera. Tal y como anda todo, no es solo recomendable, incluso es imprescindible que l@s jóvenes no se den por vencidos, que no renuncien ni a sus fiestas ni a sus estudios ni a su defensa y exigencia de un puesto de trabajo.

Una de sus ideas musicales fue ofrecer una “cencerrada” a los jugadores del Madrid, como colaboración especial con Osasuna. Todo se basaba en la coherencia y la lógica: si amenizamos la jornada de descanso de los del Madrid, si los entretenemos con nuestros cantos y nuestro jolgorio, tendrán pesadillas más que sueños, y se notará en el campo (para bien de Osasuna). Claro, los del hotel hicieron de hadas buenas de los jugadores blancos y no permitieron que l@s jóvenes carper@s mostraran sus capacidades como músicos nocturnos ni que les cantaran “Las mañanitas”.

Durante todo el viernes 30M pudimos ver entre la vieja Iruña y Burlada (incluso en toda la comarca) grupos y grupos de jóvenes en romería, con bolsas de supermercados llenas de víveres (y béberes), con sus músicas. La música de la exaltación de la amistad, porque de pronto tod@s se querían más que nunca, y andaban por ahí abrazad@s, cogid@s del hombro, de las manos, del brazo, con los sonidos de sus favoritos a través de los teléfonos móviles alegrando las calles. La música de la exaltación y externalización de los sentimientos, que l@s llevaba a manifestarse plenamente primaverales, y a darse besos y abrazos, y a l@s viandantes ajenos a su movida a pensar “¡Qué bonito es el amor!”. La música de la exaltación de Baco y de todos sus amigos, y así recorrían las calles brindando por el pasado, el presente y el futuro, vaso de plástico en mano, para regar la primavera, el viernes, la carpa, las aceras, al de al lado…

También la ciudad puso su música, cómo no. Siempre hay quien critica la suciedad que estas convocatorias originan, como si no hubiera nada bueno en ellas, como si no viesen más allá de las marcas que delatan por dónde han pasado (cierto, pero tampoco es lo más importante, ¿no?). Siempre hay quien se alegra de verl@s pasar, se deja contagiar por su alegría, por su griterío, por su juventud. Siempre hay quien se alegra con la música de la alegría, aunque sea ajena.

Yo espero que l@s jóvenes hayan brindado por el futuro, por su futuro, que de alguna manera es el de tod@s. Y que no pare su música, la de l@s jóvenes, porque así será más fácil que continúe la de tod@s.

Consuelo Allué

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