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La escultura ‘Piña’, de Alfredo Sada, volverá a exhibir todas sus ‘rodajas’ tras la restauración que inician los alumnos de cantería de la escuela taller municipal

El Ayuntamiento de Pamplona continúa en Mendillorri con la aplicación del Plan de restauración de esculturas en el espacio público de la ciudad

 

Los 15 alumnos de Escuela Taller de Cantería y almacenamiento han comenzado hoy a intervenir la escultura de Alfredo Sada ‘Piña’, en Mendillorri, dentro de la obra social prevista en su periodo de formación. La Escuela Taller une así esfuerzos con el Área de Cultura, Política Lingüística, Educación y Deporte que desde 2015 está gestionando un Plan de restauración de esculturas en el espacio público de la ciudad. El plan no solo pretende el mantenimiento efectivo de las creaciones, sino también dar a conocer ese patrimonio a los ciudadanos.

Esta mañana se ha vallado el espacio de trabajo. El Ayuntamiento de Pamplona ha decidido acometer ahora la restauración de esta obra, que data de 1991, coincidiendo con que parte de las piezas (las tres ”rodajas” superiores de la piña) aparecieron el pasado año al dragar el Lago de Mendillorri para su limpieza; esas piezas habían desaparecido en los primeros años de instalación de la escultura y no había noticia de su paradero. Además de limpiar y rejuntar las piezas del conjunto, se recolocará la tubería que las atravesaba y se recuperará el sistema de anclaje de los distintos elementos. Los trabajos se realizarán con la asistencia técnica de la empresa especializada en restauración patrimonial CYR-PA.

‘Piña’ se aborda tras acabar en septiembre con la intervención de la escultura de Jorge Oteiza ‘Momento Espiritual’ (Homenaje al estilema vacío del cubismo)’ situada en el Parque de Yamaguchi y antes de acometer ‘Homenaje a Juan de Anchieta’ de José Ramón Anda, que se encuentra en el Parque de Irubide. Dos de las 66 esculturas de titularidad municipal en el espacio público.

Mármol blanco para los estudiantes de cantería

La escultura, abstracta, se compone de una superposición de 14 anillos de mármol blanco procedente de Murcia, encajados entre sí y atravesados en su eje central por una tubería. Esto último permitiría convertir la creación en una fuente –el agua tiene un papel importante en la obra de Sada-, algo que finalmente nunca se llevó a cabo. Además, parte de las piezas (las tres ”rodajas” superiores) aparecieron el año pasado al dragar el Lago de Mendillorri para limpiarlo; como habían desaparecido en los primeros años de instalación de la escultura y no se recordaba que las piezas faltaban. La ‘Piña’ de Sada se ubicó en Mendillorri a propuesta del arquitecto urbanista Patxi Mangado y de los constructores, en la idea de instalar un punto de referencia en la unión de las dos zonas del barrio.

Sin embargo el hecho de tratarse de una pieza expuesta a la intemperie la hace directamente vulnerable a las condiciones meteorológicas, con contrastes de temperatura y humedad entre las diversas épocas del año, así como entre el día y la noche. Dado el material con el que se trabajará esta escultura es especialmente adecuada para la formación de los alumnos de Cantería de la Escuela Taller, una institución que ha intervenido en restauraciones patrimoniales de la ciudad antes, aunque para ella es una experiencia piloto la intervención en escultura urbana. La Escuela Taller, para realizar la intervención, contará con la asistencia técnica de la empresa especializada en restauración patrimonial CYR-PA.

La situación que presenta

Hoy se ha tapado la escultura con plásticos, nivelando el terreno mediante tableros para la colocación de la maquinaria que deberán emplear. Al ser un lugar público, además, se colocará malla para aislar y proteger el entorno.

La pieza presenta pequeñas fisuras, con pérdida de alguna lasca, y suciedad de diversos tipos. Por un lado, dado que las ‘rodajas’ de mármol no están unidas por mortero, en las junturas se concentran líquenes, especialmente en la parte superior. El aspecto oscurecido de la pieza está causado por la colonización de hongos que se suman a los grafitis, proyectando una imagen general de suciedad. Además las partes de mármol encontradas en el lago que van a ser restituidas presentan algas en su superficie. A la creación de Sada le falta el vástago de hierro que unía las distintas piezas.

Reponer, consolidar y limpiar con microesferas de vidrio

El proceso de restauración requiere, pues, la retirada de restos orgánicos y la aplicación de un producto biocida por impregnación para usar, tres o cuatro días después, la eliminación mecánica mediante empleo de cepillos, escalpelos o esponjas sintéticas.

Las piezas totalmente desprendidas se tratarán mediante resinas. Después, se procederá a consolidar los elementos de la estructura inyectando emulsión acrílica en las grietas y sellándolas en el exterior mediante mortero de reconstrucción de cal al que se le dará un tono similar al de la escultura usando pigmentos minerales. Tras la colocación de los elementos que faltan en la parte superior se valorará el sellado de juntas entre las ‘rodajas’.

También se sustituirá el anterior vástago de hierro por otro de semejantes características al que se le habrá aplicado una capa de protección. Y se insertaran varillas de fibra de vidrio en las piezas, allí donde ello sea necesario para su anclaje. La idea es recuperar el aspecto más fiel posible al original, documentando fotográficamente todo el proceso.

Una vez realizado los trabajos anteriores, se eliminarán los productos ajenos al soporte mediante el empleo de microesferas de vidrio proyectadas con un aparato especial. Dado que el mármol blanco de la escultura es blando, la limpieza con arena proyectada no estaría indicada; la elección de las microesferas –que carecen de aristas- sería más respetuosa con el material y, al no ser abrasivas, su acción sólo afectaría a la película superficial sin dañar la pìeza. Este tipo de material se usa frecuentemente en la restauración de esculturas.

66 esculturas de titularidad municipal

Existen 66 esculturas de titularidad municipal en el espacio público, parques, jardines y plazas, firmadas por autores tan relevantes como Vicente Larrea, Néstor Basterretxea, Ricardo Ugarte, José Ramón Anda o Jorge Oteiza de forma que el espacio urbano es un gran museo al aire libre conformado por una gran diversidad de esculturas, tanto por los estilos como por su antigüedad.

En 2015 la empresa especializada Cloister Services 2000 S.L. presentó un plan integral de intervención para el conjunto que se va acometiendo en función de la importancia del deterioro de las piezas y de la disposición presupuestaria. La próxima obra que se acometerá, antes de terminar 2017, será ‘Homenaje a Juan de Anchieta’ de José Ramón Anda, un poliedro de piedra instalado en 1986 en el Parque de Irubide.

‘Piña’, de Alfredo Sada

  • Piña (1991)

Mármol blanco de Murcia

250 cms de alto por 160 cms de diámetro

Ubicada en el Parque de Mendillorri (en frente del Palacio de Cabo de armería)

  • Ejecución: Escuela taller
  • Asesoría técnica: CYR-PA

Ayuntamiento de Pamplona / Iruñeko Udala

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