La dama y el unicornio: ¿se estorban unos sentidos a otros?

El fin de semana pasado disfruté de una bella y calmada escapadita (a Sos del rey Católico, y lo digo para que pongamos imágenes y ambiente). Ahora pensaba en los sentidos, en cuándo escuchamos música y cómo lo hacemos y, rodando rodando las ideas, en si se estorban unos sentidos a otros para una percepción mejor, más profunda, más completa y al mismo tiempo más centrada en las sensaciones que aporta cada sentido por sí mismo.

Relacionado con ello está la colección de tapices de “La dama y el unicornio” (algunas réplicas pueden verse precisamente en Sos, en un curioso e interesante museo-tienda y ya van quedando claras todas estas asociaciones mentales mías-). Esta colección de tapices la forman seis, cada uno dedicado a un sentido (el de la imagen es, claro, “El oído”), y el sexto (primero o último, según interpretaciones) “a mon seul desir” = “a mi único deseo” “solo a mi deseo” (y otras traducciones posibles). La Dama y el Unicornio

Hay personas que suelen tener música de fondo, otras solo ponen una obra cuando van a escucharla sin hacer nada más. En una sala de conciertos podemos ver de todo: quien permanece con los ojos cerrados, quien está inmóvil escuchando sin perder tampoco los detalles visuales de la interpretación, quien está mirando el alrededor, quien se comporta en el concierto como estaría en la plaza de toros de Pamplona sentado en preferencia…

Y con otros sentidos sucede algo semejante. ¿Qué hacen los catadores cuando prueban un vino? La tendencia general es cerrar los ojos (cuando la copa ya está en los labios, claro; si no, puede ser peligroso). ¿Qué hacemos cuando elegimos un perfume? Sobre esto podríamos preguntar a las dependientas de las perfumerías. Sería curioso saberlo, incluso tener una colección de fotos: las mejores imágenes de X esnifando Chanel 5.

¿Qué hacemos cuando queremos percibir el tacto de algo? ¿Cerramos los ojos, o miramos y recibimos la impresión tanto del tacto como de la vista de nuestras manos recorriendo aquello que acariciamos? Y ¿qué hacemos cuando nos acarician y lo que sentimos son las sensaciones de nuestra piel con otra piel? ¿Qué hacemos cuando adquirimos conciencia de nuestro cuerpo delimitado por otras manos?

Paseando por Sos y los pueblos de alrededor (Uncastillo, Biel, Luesia), y no creo que por influencia de los tapices de la dama y el unicornio, tuve la oportunidad de ver las casas de piedra en silencio, escuchando los sonidos de la piedra porque realmente casi se podía oír ese fresco que emana de la piedra tallada que forma casas, en pueblos asentados sobre piedra y de calles empedradas. No es lo mismo haber recorrido esas calles ahora, en calma, casi vacías, que en otros momentos. Por eso he pensado que, a veces, un sentido necesita que los otros se callen: percibir la belleza de estos pueblos en silencio, como contemplar los tapices sin música, como recibir las sensaciones del tacto con los ojos cerrados.

Consuelo Allué

Han comentado 3 personas
  1. Se suele decir que la vista anula otros sentidos, de ahí que cerremos los ojos para concentrarnos en otro al que queramos ponerle atención.

  2. Hola, Lucrecia:
    Es cierto lo que dices, la vista anula otros sentidos. Y, cuando cerramos los ojos, apreciamos cosas que antes nos habían pasado completamente desapercibidas, o que no habíamos apreciado como merecen. Saludos

  3. Y de ahí que “los inhumanos” en su canción ” MariLoli” dijeran: Con las luces apagadas se ve mucho mejor.

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