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Cultura edita una obra sobre los cinematógrafos de Navarra en la segunda mitad del s XX

La obra es fruto del proyecto Salón Cinema, Cinematógrafos de Navarra (1940-1990), promovido en 2016 por el Archivo de la Administración de Navarra

Portada del libro. ( ampliar imagen )

La Dirección General de Cul­tura ha editado y presentado esta mañana el libro Los cines de Navarra, 1940-1990, fruto del proyecto Salón Cinema, Cinematógrafos de Navarra (1940-1990), promovido en 2016 por el Archivo de la Administración de Navarra para reconstruir la historia de esta actividad cultural, susceptible de caer en el olvido por la rápida desaparición de los edificios que en su momento fueron dedicados a este uso.

El Archivo disponía de un importante conjunto documental sobre el tema, que quiso poner en valor y ampliar con materiales de otras unidades del Gobierno de Navarra como el Archivo Real y General de Navarra, el Servicio de Bibliotecas y la Filmoteca de Na­varra, el Servicio de Cartografía de la Dirección de Obras Públicas y el Área de publicaciones de Cultura. Se solicitó, además, la colaboración de todas aquellas personas que guardaran documentos y recuerdos relacionados, y se recibieron fotografías, carteles, entradas, cartas, mapas, programas de mano, recortes de prensa, cromos, carteleras y otros materiales gráficos procedentes de cines de pueblo o de ciudad, ya cerrados y amenazados de olvido, que ilustran bien esos tiempos en los que el cine era una actividad popular. A ellos se debe gran parte del contenido iconográfico de este proyecto.

Se han impreso 700 ejemplares de este libro, que cuenta con 432 páginas y se venderá a un precio de 20 euros. Con motivo de su presentación se ha colocado en el Archivo Real y General de Navarra una pequeña exposición que permanecerá abierta al público hasta finales de enero.

Contenido de la obra

El libro se abre con un prólogo de Montxo Armendáriz, titulado «Aquellos maravillosos cines», al que sigue una introducción sobre el proyecto promovido por el Archivo de la Administración de la Comunidad Foral, firmado por Susana Herreros, Elena López y Mª Teresa Sola.

Posteriormente, se desarrolla un capítulo sobre la arquitectura de los locales escrita por Javier Torrens. La abundante documentación de proyectos de edificación conservados en el Archivo de la Administración ha permitido trazar la evolución de los gustos constructivos de los cines en Navarra; desde aquellos surgidos en la posguerra, de gran aforo y suntuosos interiores, a los modestos “cines de barrio” (Olite, Guelbenzu, Aitor) y el auge de los cines parroquiales, que suponen más de la mitad de las 20 salas abiertas en la década de los 60, hasta los multicines, que amplían la oferta de salas reduciendo su tamaño, como estrategia comercial ante la competencia feroz que supone la televisión en los 70.

A éste le siguen otros dos capítulos: «La programación cinematográfica», abordada por Cristina Leza y Francisco Benavent, que destacan la llegada, en los años 50, de filmes como Lo que el viento se llevó, más de una década después de su estreno; la gestión eclesial de la actividad a través de una férrea clasificación moral que determinaba los públicos, o la que ejercía la Junta de Censura (1945-1977), que decidía si la película llegaba a las salas y cómo, imponiendo los cortes “necesarios”. Entre aquella programación preferentemente familiar, al margen de los títulos de los años dorados de Hollywood, pasaron por las pantallas navarras filmes españoles, franceses e italianos.

Le sigue el capítulo «Evolución técnica y empresarial», que firma Alberto Cañada, en el que se presenta la evolución de la técnica cinematográfica, repleta de exigencias; los primeros proyectores basados en linternas de carbones, cuya manipulación resultaba peligrosa y requería carné profesional así como la presencia de un jefe de cabina, un operador y un ayudante; la llegada de las lámparas de xenón y del cinemaScope; la evolución del sonido que logra procurar una sensación de envolvimiento, con 4 canales y varias bandas de sonido (diálogos, efectos, música…). Junto a la evolución técnica, se analiza la transformación empresarial protagonizada, en muchos casos, por emprendedores locales dueños del edificio y deseosos de proporcionar entretenimiento a sus vecinos.

La parte central del libro es el catálogo, que contiene información de 169 cines. Los locales se ordenan por localidad y cada establecimiento cuenta con una doble página en la que se proporcionan datos sobre el domicilio del local, el titular o propietario, el aforo de la sala de proyección, el proyector utilizado, las fechas de apertura y cierre del local o las fechas en las que se cuenta con información en el Archivo. Cada cine se ilustra, además, con documentación del Archivo, fotografías del local, carteles, programas de mano, entradas, etc.

El volumen presenta, además, información de otras salas “no oficiales” que completan el panorama. Existieron, en efecto, otros locales de proyección, como colegios, parroquias, cafés, casinos, balnearios, asociaciones obreras o centros recreativos que no formalizaron los trámites de inscripción empresarial, por lo que su documentación no ha llegado al Archivo de la Administración y no están recogidos en este catálogo. En el caso concreto de cines parroquiales en 16mm, la Agrupación Diocesana (1956-1966), encargada de enviar las cintas de proyección a los salones parroquiales, ha completado algunos testimonios.

Hay finalmente un capítulo que recoge una breve selección de carteles de eventos organizados en torno al cine en los años 1940-1990, procedentes de la Biblioteca de Navarra, el Depósito Legal, el Archivo de la Administración de la Comunidad Foral y la Filmoteca de Navarra.

El resultado es un libro lleno de color y de testimonios acerca de la cultura cinematográfica de una época en la que el cine era la única gran ventana desde la que asomarse al mundo.

Gobierno de Navarra / Nafarroako Gobernua

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