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Auditorio Barañain presenta: “Una Habitación Propia”. Un inteligente ensayo de la escritora feminista Virginia Wolf, adaptado a la escena con ironía, humor y viveza

En “Una habitación propia”, Virginia Wolf, critica los prejuicios a los que debe hacer frente como novelista, aborda las condiciones en las que han vivido las mujeres a lo largo de los siglos y cómo la discriminación y la pobreza han afectado a su creación artística.

 

Este espectáculo, adaptado y dirigido por María Ruiz y protagonizado por la actriz Clara Sanchís, llega el próximo sábado 27 de octubre, a las 20:30 horas a Auditorio Barañain.

 

“Una habitación propia”, muestra la mayor revolución social de todos los tiempos: la equiparación de mujeres y hombres ante la ley.

 

De su protagonista, Clara Sanchís, dicen que ejecuta “Una soberbia actuación interpretando a Virginia Wolf. Ella solita levanta el texto a fuerza de ironía galopante y acompañada de una alfombra, unos libros polvorientos y un piano donde a ratos se vuelca y golpea…”

 

María Ruiz, ha sabido adaptar a la perfección este ensayo en el que una escritora ofrece una conferencia ante unas jóvenes estudiantes sobre el tema de “las mujeres y la literatura”, en 1.928. Sus palabras irónicas y afiladas, son el relato vivo de un descubrimiento: para dedicarse a la literatura, una mujer necesita dinero y una habitación propia. Solo hace nueve años que se le ha concedido el voto a la mujer.

¿Por qué los hombres beben vino y las mujeres agua? ¿Por qué un sexo es tan próspero y el otro tan pobre? ¿Cuál es el efecto de la pobreza en la literatura? Estas son solo algunas de las preguntas que Clara Sanchís, lanza al aire en “Una habitación propia”, un compendio de las charlas y conferencias que mantuvo en torno a la figura de la mujer en la literatura.

 

Tras la aprobación de la ley del sufragio femenino en Reino Unido, Wolf indaga en el papel que la mujer ha desempeñado en la historia del arte, tradicionalmente dominada por hombres y analiza los pormenores del incipiente movimiento feminista del que formó parte a principios del siglo XX. En su discurso, una defensa apasionada de los derechos de la mujer y una particular contribución literaria a la emancipación femenina no exenta de opiniones polémicas.

 

 

Ha llegado la hora –dice Virgina Wolf- de medir el efecto del desaliento en el ánimo del artista, tal y como una empresa láctea mide el efecto de la leche corriente y la le leche de primera calidad en el cuerpo de las ratas. ¿Y con qué alimentamos a nuestras mujeres artistas?”

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