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Antonio Serrano: música en-harmónica

Sucedió como habitualmente, un excelente amigo me dijo: El miércoles (28 de marzo) por la noche actúa en el Muga de Beloso a las 11 Antonio Serrano; lo traemos al conser para un curso de improvisación, y hemos montado -aprovechando que viene- un conciertillo… Aunque parezca mentira, las 11 de la noche es una hora muchas veces mejor, más fácil que cualquiera de la tarde. Y efectivamente, cinco minutos antes de las 11 allí estábamos, preguntando a la entrada del hotel dónde era el concierto, en una noche estupenda. Parece que los Hados acompañaban al cuarteto de Iñaki Rodríguez (él al saxo; con Alejandro Mingot guitarra, Luisa Brito contrabajo, Iago Fernández batería) y al armonicista.

Yo no había oído hablar de Antonio Serrano. Y nunca se me había ocurrido pensar que se organizase un concierto porque viene un señor que toca la armónica. Es mi ignorancia, por supuesto. Mi referencia casi única de música de armónica es Bob Dylan, y no se me ocurriría organizar un concierto de “Bob Dylan solo armónica”, por muy Bob Dylan que sea.

Llegaron los músicos cuando en la sala ya habíamos ocupado los sillones, nosotros concretamente al ladito del fuego (sí, fuego de verdad, que adorna y calienta). Y alumnos del conservatorio, estaba claro: toda la sala acabó llena de jóvenes sentados por los suelos, cómodos en la moqueta, ya a esas horas dispuestos a conquistar la noche, interesados por el concierto, por los músicos, por seguir aprendiendo.

Los músicos ocuparon la esquina del escenario, todos en camiseta y vaqueros, porque el artista debe estar cómodo, los verdaderos artistas, los verdaderos músicos van a hacer música, a vibrar para hacer vibrar al auditorio, a sudar, a entregarse. No van a lucir modelitos, ni a que les hagan fotos, no hace falta que tengan un cuerpo perfecto (aunque lo tengan), ni que enseñen las piernas o el escote. Que toquen, es imprescindible que toquen.

Comenzaron con una obra de título un pelín pesimista, “Decepción” . Yo pensé: Vaya, ¿no podíamos titularlo en positivo? Y el señor aquel de la armónica (solo una armónica, como todas, no más grande, una armónica que le cabe en el hueco que hacen sus manos unidas) empezó a tocar. Increíble! Impresionante! De pronto era como si en el rinconcito de los músicos hubiera crecido una orquesta entera. Y era él solito, Antonio Serrano, con la armónica y el micro pegado bajo ella Asombroso! Tanto sus sonidos como sus silencios. -Además del cuarteto, claro, jazz es jazz.-

Así una tras otra fueron interpretando varias obras, incluso las clásicas de jazz que más miedo dan a los músicos. No estuvo mal haber ido como una hoja en blanco, sin saber nada del nada del concierto, ni de Antonio Serrano, ni de lo que iba a interpretarse allí aquella noche. Luego sí, claro, parece más inteligible, Antonio Serrano es el mejor armonicista del mundo hoy.

Un descubrimiento Un placer. Un privilegio. Un músico más para disfrutar de su obra, para recomendar, para recordar, para conocer, siempre bien acompañado. Lo recomiendo, entre otras cosas para que la vida sea más hermosa!

Consuelo Allué

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